El doctor Angulo y su poema

Eh tú.⁣

Te estoy hablando a ti.⁣

Hoy te voy a dejar una lección espectacular.⁣

De esas que no se olvidan.⁣

Es una lección muy española.⁣

Pero hay algo que quiero contarte primero.⁣

Cuando comencé la instrucción militar, ⁣

no me dieron ningún manual.⁣

El primer día te daban un mimeta,⁣

unas botas,⁣

un chambergo,⁣

una mochila de combate que ya habían usado 3000 antes⁣

y una colleja para que corrieras a vestirte en 2 minutos.⁣

Una vez vestido te ponían en formación.⁣

Más tieso que Walt Disney.⁣

Un mierdas de un cabo, sin dientes, con aliento a whisky y tabaco, te miraba de arriba a abajo, te pisaba las botas y mientras soltaba el humo desde lo más hondo de su asqueroso pecho en tu cara, te gritaba que estabas arrestado por tener las botas sucias.⁣

En la formación siguiente, sin manual de instrucciones, salíamos todos perfectamente arreglados.⁣

Las botas brillaban más que las pelotas de un adolescente al que le ha llegado la pubertad.⁣

A la primera hostia que llevábamos aprendíamos.⁣

Pero luego vuelves al mundo real.⁣

Y estás dándote hostias todo el rato con lo mismo.⁣

Una y otra vez, y no haces nada por cambiarlo.⁣

¡No aprendes!⁣

Piénsalo.⁣

Y la lección espectacular te la digo ya.⁣

Viene de un poema que nos enseñaban de niños.⁣

Era así:⁣

Decía el doctor Angulo, ⁣

que un eructo, ⁣

es un pedo desgraciado,⁣

que no supo llegar al culo.⁣

Tu currículum, en una solicitud de LinkedIn, se convierte, con todo el respeto del mundo, en ese pedo desgraciado.⁣

Pero no te desanimes, ⁣

hay una manera de que llegue a donde quieres que llegue:⁣

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Pd: Este enlace es buenirmo.

Senén Freire

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